jueves, mayo 14, 2009

NUNCA ES TARDE PARA ENAMORARSE



Buen titulo...Para una película pasable.
Ayer tarde tras dar una charla en el Casal de Joves de Marratxi, sobre educación afectivo sexual, necesitaba un poco de relax. Tratar con adolescentes nunca es fácil, y estos tampoco me lo pusieron muy sencillo. Vaya hora y media de sudar la camiseta...
E ir al cine era una buena opción para acabar un día difícil. Había que conmemorar y se hizo.

Hoffman, con su vena comica, convence con su papel de pianista de segunda. Quizá es demasiado mayor para el papel..Y demasiado bajito...Interpreta a un músico de jazz frustrado, que vive de hacer musica para anuncios de televisión. El personaje acude a Londres a la boda de su hija de la que siente distanciado, para vivir un infierno frente a su ex esposa, el nuevo marido de ésta y un evento al que acude sin convicción, y que se acaba convirtiendo en el escenario para redimir las culpas y errores del pasado. Fruto de la casualidad se topa con una mujer introvertida, también desubicada como él con la que intenta, casi de forma desesperada, encontrar alguien que escuche sus penas.

A su vez, Thompson resulta sobresaliente en su trabajo de una mujer madura, solitaria, solterona, absorbida por su madre, con un fuerte espíritu de decepción (acude a clases de escritura con el sueño de dedicarse a escribir algún día), deambula por la vida con un punto de amargura y cierto hermetismo hacia los hombres, que encuentra en el maduro músico a la persona que le puede comprender y, sobre todo, capaz de hacerle sonreír con sinceridad, además de compartir esos momentos de desihnibición necesarios para sentirse plenamente humana.

Ambos comparten en ‘Nunca es tarde para enamorarse’ momentos de sinceridad, de labrar un incipiente amor honesto y verdadero, de compartir similitudes y vivencias a través de paseos por rincones de Londres, que supone el escenario romántico de fondo. La convergencia de ambos personajes, la química que desprenden y la sincera relación de ambos es el mayor acierto de un guión, que en el resto flojea en exceso, con tramas secundarias muy forzadas, convencionales y, sobre todo, por buscar sin convicción un tono de comedia que no logra alcanzar.

‘Nunca es tarde para enamorarse’ supone el reencuentro de dos actores a los que les hacía falta una película donde volver a ser protagonistas (a sus edades Hollywood los aparta del primer plano) y demostrar el gran talento que se les supone.

La conclusión final es que hay historias de amor, reales, entre adultos con una buena carga en la mochila de la vida, que merecerían mas ser una película. Amores que son mejores y mucho mas bonitos que la historia reflejada en este film.