sábado, febrero 14, 2009

ESTAMOS EN BRASIL


Y dejamos el extremo antártico de Argentina, para en un vuelo menos prolongado de lo esperado ir al extremo norte del país: La provincia de Misiones. Aterrizamos en el lado argentino de las cataratas de Iguazú, para atravesar la frontera y pasar a la Republica Federativa de Brasil,
Obsesionados con los pernilongos y la Fiebre Amarilla, nada mas llegar al hotel salimos disparados a comprar repelentes y ahuyentadores de mosquitos. Encontramos un supermercado lo que no permitió adquirir lo mencionado y hacernos con un alijo de botellitas de Guaraná…Y es que estás e Brasil hasta que no te has bebido guaraná su refrigerante autóctono, su cocacola natural. Vamos un poco como el mate de Uruguay.
Tuve la oportunidad nada más llegar, en la frontera, de practicar mi portunhol, con la considerable sorpresa del aduanero que no esperaba tamaña proeza de un gringo.
El hotel donde pernoctaremos en nuestra estancia, Torrens en Foz de Iguazu, es un museo vivo de artes decorativas de los 60. Cutre, caduco y de mal gusto. El personal, lo habitual en este país, lento, amable y burocráticamente inoperante.
La fauna entomológica de la habitación nos ha permitido descubrir varias especies nuevas de artrópodos aun no catalogados…Ventajas de estar en la selva tropical.
Hemos dormido con el aire acondicionado puesto, pues las temperaturas son impresionantes y de una humedad por encima de lo soportable. Nada mas aterrizar, al salir del aeropuerto comprobamos a lo que huele la selva…Huele a húmedo, a tierra recién llovida.
El aire acondicionado es espectacular, es una reliquia de la guerra fría, ya que probablemente, y a juzgar por el estruendo, debe funcionar con una turbina de submarino nuclear soviético. Nos dijo el empleado que subió las maletas que lo encendiéramos ya que el aire frió ahuyenta los mosquitos, probablemente los mosquitos no soportan el ruido también como nosotros.
Escribia lo anterior a las 5 de la mañana. Ahora son casi las 7 de la tarde. Hemos pasado el dia visitando las cataratas desde el lado brasileiro...Indescriptible.
Despues hemos vuelto a ellas sobrevolandolas en helicoptero. Las imagenes que llevo en la videocamara valen su peso en oro. Ha sido un dia agotador, pero nos han avisado que mañana la visita desde el lado argentino es aun mas cansado yas que se andan mas kilometros de senderos en la selva.
Hemos comido en un bufet en la carretera. Era sabado y estamos en Brasil, por lo que nos hemos metido de primero una feijoada completa y de segundo varias carnes, unos espetos de corazon de pollo y algo de linguiça. Para terminar un flan de maicena...Todo light, y es que hemos venido a latinoamerica a pasar hambre. Esta noche vamos a un show, que no nos podemos ir de este pais sin ver mulatas...