sábado, febrero 03, 2007

Posible relación entre la obesidad y los microorganismos digestivos


Un estudio elaborado por el Centro para las Ciencias del Genoma de la Universidad de Washington nos muestra la posible relación entre la obesidad y los microorganismos que viven en el sistema digestivo. En el estudio realizado en ratones y personas obesas, se detectaron niveles altos de determinadas bacteria (firmicutes) y niveles mínimos de otras (bacteroidetes).
Ambos tipos de bacterias dominan el interior del intestino humano y en principio, la acción que realizan en nuestro organismo es beneficiosa, salvo algunas excepciones. El primer grupo suele ser el más abundante englobando más de 250 géneros distintos de bacterias, como los lactobacillus por ejemplo. El segundo grupo se encuentra presente en el tracto intestinal de numerosos animales de sangre caliente, aunque también se encuentran en distintos hábitats como el agua o la tierra.
Indudablemente existe un vínculo entre la obesidad y determinadas bacterias, pero los investigadores no están seguros si las bacterias firmicutes son las causantes de la obesidad o por el contrario éstas se desarrollan como consecuencia de la obesidad.
Se abre otro posible campo de batalla contra la obesidad, los investigadores barajan la posibilidad de, en el caso de que estas bacterias sean las causantes de la obesidad, puedan ser sustituidas por otras.
Este descubrimiento podría ser una evidencia que indicara que la obesidad no sería solamente fruto del sedentarismo o una mala alimentación, e incluso la comprensión de por qué en algunas personas no funciona ni la dieta ni el ejercicio para adelgazar.
De momento el estudio va por buen camino, en los ensayos realizados con ratones delgados a los que se les proporcionaron índices elevados de firmicutes, se detectó un aumento de peso muy considerable, lo que puede demostrar que la bacteria participa activamente en la obesidad. Dichos ratones habían captado mayor cantidad de calorías partiendo de la misma cantidad de alimentos que se les habían administrado a otros ratones que no habían sufrido modificación alguna de los microorganismos digestivos.
Se trata de un paso más en la búsqueda de soluciones frente a uno de los males que azotan a la humanidad, la obesidad.